Con el frío viene una necesidad biológica de comer más. El cuerpo busca mantener los niveles normales de temperatura y requiere de más energía, la que proporcionan los alimentos. Cuando la temperatura ambiental baja, el cuerpo utiliza la energía almacenada en forma de grasa para tener un nivel normal de temperatura corporal. Nos apetece comer platos más calientes y calóricos, acompañándolos con pan.

Cuando bajan las temperaturas, nos apetece comer alimentos con grasas, pan, dulces, chocolates y todo lo que da energía. Se nos olvidan las dietas y sentimos la necesidad de estar calentitos por dentro y por fuera. El cambio de temperatura de cálido a frío tiene un efecto al incrementar nuestro apetito. La temporada de invierno tiene que cumplirse el mantener nuestro peso saludable. Más fiestas y reuniones con más comida deben servir para seguir teniendo hábitos saludables. Sin olvidar que el pan no engorda, si se come en cantidades correctas. Es lo que se acompaña o mete en el pan, lo que nos puede engordar.