
Garbanzos con espinacas una combinación vegana, económica y sabrosa, que no se llega a considerarse potaje, para comer un plato caliente. Los garbanzos poseen un alto contenido de proteína de origen vegetal (deficitaria en metionina). Entre los minerales es fuente de calcio y posee alto contenido de hierro, magnesio, potasio, fósforo. El valor nutritivo de las espinacas radica en su contenido en vitaminas y minerales. En concreto, este alimento es fuente de folatos, vitamina C y vitamina A y vitamina E. Los folatos contribuyen a la formación normal de las células sanguíneas. En cuanto a los minerales, cabe destacar que es fuente de potasio y hierro.
Ingredientes (4 personas):
- 400 gr. de garbanzos
- 2 cebollas grandes
- 2 dientes de ajo
- 4 cucharadas de tomate triturado
- 350 gr. de espinacas frescas (o congeladas)
- pimentón dulce
- 2 rebanadas de pan del día anterior
- 1 rama de perejil
- 2 huevos cocidos
- aceite de oliva
- sal
- pimienta, guindilla y comino
Preparación:
- Ponemos en remojo los garbanzos durante 12 horas y antes de preparar el plato los cocemos.
- Cocer las hojas de espinacas después de lavarlas bien para limpiarlas de tierras. Escurrirlas bien y las picamos con el cuchillo.
- Freímos el trozo de pan cortado en taquitos no muy grandes.
- Ponemos en la olla un chorreón de aceite de oliva a calentar y los cuatro dientes de ajos enteros, sin piel para dorarlos. Cuando estén dorados echar el pimiento molido y enseguida, antes de que se queme el pimiento molido, echar las hojas de espinacas y los garbanzos ya cocidos.
- Voltear continuamente las espinacas con todo el refrito, echar el vinagre, el comino, los granos de pimienta, la guindilla, lo cubrimos con agua y dejar que se vaya haciendo a fuego normal hasta que hiervan.
- Antes de servir rectificamos de sal y listo, a disfrutar los garbanzos con espinacas.
Para acompañar un pan como el chulo o chulito de 90 gramos. Un pan redondeado con miga prieta y sin alvéolos, con una fina corteza crujiente. Se hacen con harina candeal, con masa madre, levadura fresca, sal y agua. Como en el resto de masas bregadas, su proporción de agua es baja, con un tiempo de amasado corto y el secreto es estirar varias veces la masa. El greñado se hace con una doble cuchilla, haciendo dos cortes longitudinales y paralelos. Lo que le da esa forma característica del chulo sevillano, de masa dura pero más blanda, casi tipo viena.

