
Una vez que tengamos todos los ingredientes: harina, agua, masa madre y sal, debemos mezclarlos y a continuación amasarlos. Este paso es muy importante porque es la base del pan. De esto dependerá que obtengamos un buen pan o no. Un pan sin prisas, desde el amasado.
Hacemos lo que se conoce como la prueba de la membrana. Consiste en retirar un pequeño trozo de la masa que estamos amasando y estirarlo entre los dedos. Si la masa ya está preparada, se estirará como un chicle y no se romperá, si no que veremos una especie de membrana translúcida. Si se rompe es que tenemos que seguir amasando. Otra señal que nos indicará que la masa ya está perfecta es que en ese momento no se pegará a nuestras manos.
Uno de los beneficios adicionales es la fermentación lenta es dar tiempo a que el fermento haga unos cambios químicos en la harina que van a conseguir que la masa esté predigerida. De esta forma, cuando nosotros consumimos ese pan está predigerido y tenemos que hacer un esfuerzo menor. A nivel nutricional se produce una mayor disponibilidad de minerales.
El pan artesanal de Horno Al-Madain requiere un mayor tiempo de elaboración y lleva una materia prima de base con muchísima mayor calidad. Ventajas que vamos a notar en nuestra salud. Las características organolépticas, es decir, todas aquellas que pueden percibirse de forma directa por los sentidos, de un pan artesanal de fermentación lenta, sin prisas.
Un pan sin prisas, en el que se procesan los nutrientes propios de la harina, es lo que da un sabor y propiedades diferentes, haciendo que el pan sea más sano y sabroso. Que tenga una acidez diferente. Que dure más.