La chacina o embutidos secos como el salchichón, el chorizo, caña de lomo, el morcón y la morcilla. Se elaboran con carnes completamente curadas. Las cuales se fermentan y luego son desecadas o secadas al aire. Este tipo de embutido pueden primeramente pasar por el proceso de ahumado antes de pasar al siguiente proceso que es el desecado. Se utilizan carne, normalmente de cerdo, que se pica, embucha y adoba, por lo que se excluye a nuestro jamón que solo es carne en salazón.
La chacina tiene una presencia notable en todas las provincias andaluzas, pero especialmente en la sierra de Aracena, Jabugo, Cumbres Mayores y Cortegana (Huelva), que dan origen a ese producto inigualado que es el cerdo ibérico. Pero, sin olvidar las Alpujarras (Granada), la sierra de Ronda (Málaga), el valle de los Pedroches (Córdoba) y Jaén, Almería, Sevilla o Cádiz.

Son fechas de ferias de chacinas en diversos pueblos de Andalucía. Donde dentro de las posibilidades de cada uno, no suelen faltar en los entrantes de las comidas navideñas. Una buena chacina invita acompañarla siempre con un buen trozo de pan. Un pan artesano como el de Horno Al-Madain ayuda a contrarrestar la cantidad de grasas saturadas, colesterol y sodio, que contienen los embutidos.