En Andalucía tenemos una amplia cocina de otoño: desde un puchero, una carne con tomate, unas papas con choco, unas espinacas con garbanzos, bacalao con tomate, setas, carrillada en salsa, menudo con garbanzos o unas habitas con jamón. Del verano pasamos al otoño, los días se van haciendo más cortos y entre los meses de octubre y diciembre, empieza a hacer más frío y nuestro cuerpo empieza a pedirnos comidas calientes. Vuelve el cuchareo y las ganas de acompañarlo con un buen pan artesano de calidad como el de Horno Al-Madain. Y después de una buena comida, apetece un buen postre. Los higos, castañas, frutos del bosque, manzanas, membrillos, caquis, granadas, chirimoyas, mandarinas, uvas…
Con la llegada del otoño, es el momento del año en el que vuelven las ganas de empezar a disfrutar de platos de cuchareo, de potajes de fuego lento, y de ese tipo de elaboraciones que nos permiten calentar nuestro cuerpo ante la bajada de las temperaturas.

La cocina de otoño son platos heredados de generación en generación, muy apreciados entre los paladares más exigentes. Es la cocina de la abuela, basada en una dieta mediterránea. Tomando los sabores y aromas de los productos del campo, del mar y de la montaña. Con buen aceite de oliva. Donde tienen cabida los guisos, cazuelas, estofados y pescados de toda la vida. Y, siempre acompañado de un buen pan artesano.