No es exactamente una subida de precio del pan, es pagar el precio que vale el pan. Nos hemos acostumbrado a comprar muchos productos por su precio y no por su calidad. Vender significa, nos guste o no, tener una rentabilidad. En Horno Al-Madain se está realizando un esfuerzo y también unos sacrificios para no subir el precio del pan, hasta que realmente ha sido imposible no subir las tarifas.
Las razones son de sobra conocidas: el precio de la luz, del combustible y de la harina, principalmente. Tenemos que aceptar que hemos de pagar el precio que valen las cosas y por supuesto también el precio del pan.

No es sostenible plantear un negocio en el que nadie esté dispuesto a pagar lo que cuestan las cosas. Las cosas «cuestan», tienen un coste: donde tienes que sumar el precio que tienes que pagar por todos las materias primas, la mano de obra, la imputación de gastos indirectos e incluso la estimación del beneficio. Por que si vendes por debajo de eso, estarás perdiendo dinero.
El valor del pan es totalmente subjetivo, depende del comprador y de lo que recibe a cambio de lo que compra. En Horno Al-Madain hacemos un pan artesano de calidad y eso tiene un coste. Que por desgracia hemos de aplicar en el precio. Donde el vendedor cubre su coste y el comprador recibe a cambio un buen producto.
Pagar el precio que vale el pan, es complicado, pero por lo menos debe llegar a cubrir el coste. Por eso los consumidores deben de valorar si el pan que compran tiene la calidad por la que pagan. Hemos de saber decidir, entre el pan de calidad y el de precio. Hay una frase del refranero español que reza que: «Nadie da duros a cuatro pesetas». Una afirmación, de que ningún individuo racional puede ofrecer un producto perdiendo dinero.