Huévar del Aljarafe situada en la autovía de Sevilla a Huelva, esta pequeña localidad aljarafeña está rodeada de un bello paisaje agrícola, formado por tierras fértiles de olivos, cereales, y herbáceos. A 26 kilómetros de Sevilla y cuenta con 3.364 habitantes según datos de 2024.
Aunque es probable que su primitivo nombre fuera Erbas, su denominación actual procede del apellido del jeque árabe Ali-Al-Huevar.
Su antigüedad la atestiguan los yacimientos arqueológicos hallados de la época prehistórica y romana.
Con los romanos, el pueblo alcanzó una gran importancia gracias a la riqueza de sus tierras y a la producción de aceite y cereales. De esta época quedan muchos restos en el casco urbano y repartidos por el término municipal.
De la época de los visigodos quedan menos testimonios pero muy significativos, como la capilla de La Motilla.
En el periodo de Al-Andalus, Huévar creció considerablemente. De esta época nos quedan abundantes restos como los de un palacio árabe, destruido por Fernando III sobre el que levantó una iglesia, y numerosos enterramientos.
Con la conquista cristiana inicia un periodo de decadencia y empieza a perder importancia hasta quedar despoblada entre los siglos XIII y XIV.
Dentro del casco urbano sobresale la Iglesia de la Asunción o el molino de aceite árabe de la Hacienda de la Motilla.
En Huévar del Aljarafe, las fiestas más destacadas son la Fiesta de la Caldereta, en honor de San Sebastián y las Fiestas patronales en honor a nuestra Señora de la Soledad.
El plato típico del pueblo: la caldereta de borrego o la popular «comida colorá» (potaje de garbanzos con pringá de carne). Y, para comer pan del bueno en la panadería Hervense.

