Las patatas bravas son una tapa madrileña por excelencia, pero que se puede degustar en todos los bares sevillanos. Rápidas y sencillas, más suaves o más picantes para los valientes. Con tantas posibilidades, como recetas. De hecho, el plato básicamente son patatas fritas cortadas en dados de manera basta que se fríen en abundante aceite y una salsa casera, que no tiene nada que ver con el tomate picante, el ketchup regado de tabasco y demás inventos.
Lo importante es que no estén grasientas. Bien escurridas y con un golpe de sartén para hacerles su crujientes por fuera y suaves por dentro. La salsa no debe de picar en exceso, que tenga chispa, que sea alegre, que no mate.

Y, una tentación es mojar la salsa de las patatas bravas con un buen pan. En Horno Al-Madain tenemos ese pan artesano de calidad para acompañar esas patatas bravas. Un plato típico de la gastronomía española, que suele tomarse como tapa y que es perfecto para acompañar con una cerveza, un refresco o una copa de vino, los cuales harán calmar el clásico picante y el calor del verano.