La Feria de Sevilla es singular en todos sus aspectos y por eso es una de las ferias más valoradas de Andalucía. Donde se baila, se canta, se bebe y se come. Donde siempre hay una excusa para saborear unas tapas de feria. Acompañando con un vino fino, una manzanilla, una cerveza, un refresco o un rebujito. Y, siempre con un buen pan y picos.
No puede faltar el pescaíto, protagonista del primer día de feria: boquerón frito, chocos, puntillitas y pijotas. Una tortilla española, un plato de ensaladilla, un plato de jamón, un plato de potaje, unas gambas o un plato de chacina y queso. Y, cuando el hambre aprieta son perfectos los montaditos, como el de lomo, un serranito o de carne mechada. Pero, siempre comiendo pan, como el de Horno Al-Madain.
El caso es para disfrutar y pasar un buen rato con amigos y familiares, la feria es durante esta semana nuestra casa.

Nos espera el Real lleno de alegría, barullo y gente guapa. Con esa decoración basada en farolillos, blancos, rojos o verdes, con ese colorido exterior de las casetas, que cubren su entrada con lonetas de rayas blancas y rojas, o blancas y verdes. Una excusa para saborear unas buenas tapas de feria en cualquier caseta.