Dos Hermanas tiene tradición de ciudad panadera. Un gremio panadero que está más vivo que nunca. Que respeta la tradición de las recetas de siempre, con la pasión de hacer un pan nazareno de calidad.
Porque nazareno es el gentilicio de los nacidos en Dos Hermanas. Proviene, según la leyenda popular, del apellido de las hermanas Elvira y Estefanía Nazareno, que dan nombre a la ciudad.
Decir pan nazareno, es decir, pan de Dos Hermanas.
Una tradición panadera, con las obreras de la aceituna, las que despertaban a Dos Hermanas con su alegría, haciendo cola en las panaderías, a primera hora de la mañana. Comprando bollos, molletes, bobas, cantos, para comer en el almacén y después en sus casas con su familia.
Pan nazareno en la postguerra, que a falta de harina de trigo. Se hacía pan con harina de cebada, centeno y otro cereal al que llamaban “manión”. Pero, se continuó haciendo un pan orgullo de Dos Hermanas.
El pan de Dos Hermanas se logra mantener con vida en panaderías que continúan elaborando el más genuino pan nazareno. Como es el caso de Horno Al-Madain.