
La provincia de Jaén es el ejemplo de turismo de interior. Desde las estepas heladas de los Campos de Hernán Perea en Segura hasta el desierto de Larva, pasando por lugares de naturaleza exuberante y su mar de olivos. Una provincia con decenas de castillos y pueblos que combinan historia y cultura en un entorno natural con bosques y ríos.
Ciudades como Úbeda, Baeza, la Iruela, Valdepeñas de Jaén, Alcalá la Real, Segura de la Sierra, Hornos de Segura, Martos o Quesada. Parajes como la Sierra de Cazorla, Segura y Las Villas, con profundos valles y frondosos bosques, el agua, su vegetación y fauna.
La gastronomía de Jaén es rica y variada, desde un guiso como los andrajos, una ensalada como la pipirrana, una especie de pure como el ajoatao, unas espinacas esparragadas, unas migas ruleras o un postre como los panetes o las paparajotas.
Encontramos en la provincia de Jaén panes sin levadura y con tan sólo masa madre, harina, agua sal y con mucho amor. El pan, es un producto que es fundamental junto con el aceite de oliva de nuestra tierra. Y, está claro que si Jaén es la meca del aceite de oliva virgen extra. Podemos afirmar sin equivocarnos que tienen panes a la altura de su aceite. Un paraíso interior con historia, gastronomía, pan y vacaciones.