El pan de ayer, se llama de muchas maneras: de víspera, sentado, duro, asentado o viejo. En Horno Al-Madain recogemos a nuestros clientes el sobrante de pan que no se ha vendido, para elaborar pan rallado, migas o venderlo por canastas como alimento para animales. Pero, se imaginan una parte del sobrante: repartirlo entre sus vecinos menos desfavorecidos.
En tiempos pasados de nuestros abuelos, el pan del día anterior se comía en todas las casas, por necesidad, aunque tuviera una textura más seca y dura la miga y la corteza no estuviera tan crujiente. Ahora, por desgracia existe una pobreza invisible, que no pide limosna en la calle, que habita entre nosotros, en nuestros barrios, en el piso de al lado.
Nos ha gustado mucho una muestra de solidaridad de la panadería el horno de Vital Aza. Regalando pan del día anterior a los vecinos que lo necesitan en el municipio madrileño de Pueblo Nuevo. Lo que hacen es congelarlo la noche anterior y después por la mañana le dan un golpe de calor en el horno y queda como recién hecho. Lo colocan en una bandeja y lo sacan a la puerta para que los vecinos que lo necesiten lo puedan coger.
