En Horno Al-Madain solemos decir que: «el pan no engaña». Hay muchos tipos de pan, de diferentes panaderos, de formas de elaboración. Pero, hay una cosa que es fundamental, que el pan sea bueno. Un buen pan es el que se come solo, el que tienes ganas de pellizcar. Un buen pan no necesita tostarlo, ni untar con aceite, ni ponerle nada. El pan es el que manda, por su aspecto, por su olor… Un pan artesano, de fermentación y de cocción lenta.
Desconfía de la publicidad de grandes superficies, supermercados y cadenas de panaderías. Anunciar un pan como “artesano”, “de tahona” o “de horno de leña” no lo convierte en un buen pan, sino es artesano de verdad. No es lo mismo producto congelado e hinchado con levadura, que pan artesano con masa madre.

El buen pan no necesita: exceso de harina por encima, ni multisemillas, ni pan de pasas, ni de nueces… El buen pan no necesita maquillarse. El pan no engaña, no se puede esconder los defectos en la elaboración o la mala calidad de la harina. El buen pan no es normalmente el que se vende calentito, es el que ha alcanzado la temperatura ambiente. Los panes industriales no son malos, pero casi ninguno es bueno.