Comprar pan barato en los supermercados es un error a nivel nutricional. Pan con restos de harina que sugiere que son más artesanos, que atraen más a la hora de comprarlos. Con diversas especialidades. Pan blanco o tostado. Cortado o sin cortar. Salidos del obrador y calentitos… Y, sobre todo baratos.
Muchos consumidores por comodidad o por precio escogen comprar pan industrial en los supermercados.
Pan industrial que se hornean durante 15 minutos en las panificadoras y, después, pasan por túneles de ultracongelación para ser llevados congelados a los supermercados y, ahí, vuelven a hornearlo otros 15 minutos.
Pan artesano o pan industrial. Dos conceptos diferentes: uno es el precio, otro, el de la salud. Escoger un producto barato, como alimento de consumo diario o por el contrario, pagar más por un pan que aporte algo en términos de bienestar.
El pan industrial contiene diferentes aditivos para la conservación del pan. Precisamente por la adición de estos aditivos, no es un pan natural. Estos panes son elaborados con harinas excesivamente refinadas. Se acortan los tiempos de fermentación, formación y cocción. Son ligeros de peso, con poco sabor y aroma a pan.
Mientras Horno Al-Madain ofrece un pan artesano que contiene sólo y exclusivamente harina, agua, masa madre y un poco de sal.
Un buen pan se debe probar siempre en frío, a temperatura ambiente. El pan industrial tiene una textura muy crujiente cuando lo venden en caliente. Y, su textura se vuelve goma al cabo de unas pocas horas,
Un pan artesano posee un buen aroma, textura crujiente por fuera y con alveolos irregulares en su interior.
El pan industrial, es el que encontramos en el súper, en la gasolinera y en la mayoría de las tiendas. El pan artesano, el pan de panadería, es un pan natural. Tiene las materias primas y la elaboración de un pan de principio a fin. Un pan beneficioso para nuestra digestión y para nuestra salud. El pan artesano no necesita mejorantes, ni el uso de aditivos.